miércoles, 30 de septiembre de 2015

LA MAGIA DEL 10... MARATON ZARAGOZA 2015





No puedo decir que llegara completamente seguro de que todo iba a salir bien, pero había algo que me hacía estar tranquilo. No sé que era exactamente, pero no tenía yo mucha preocupación los días previos a este Maratón.

Algo me decía en mi interior que todo se iba a alinear para que la experiencia fuera espectacular.

Y en verdad que lo fue. Algo realmente "mágico"...

La magia del número 10... mi Maratón número 10.

La magia de una ciudad muy especial... Zaragoza.

Y todo salió perfecto. Creo que si me hubiera parado a pensar unos días antes como me hubiera gustado que fuera este fin de semana del 27 de Septiembre, seguro que no me lo habría imaginado tan perfecto.

Llegada el viernes por la tarde a Zaragoza y encuentro con Moni que viene de trabajar directa desde Sevilla. El Meliá perfecto, con una habitación de lujo. Encuentro con la familia "maña" (que es lo que realmente más me mueve a correr allí, por tercera vez, y dejar de lado el conocer otros maratones de Otoño como Ciudad Real, Valencia, Castellón o Málaga). Cena, charla, heladito (XL en mi caso y de chocolate).... muy agradable.

El sábado discurre con tranquilidad. La mañana la invertimos en ver a Ismael jugar al futbol, y empiezo con la hidratación (que avisan que el domingo puede hacer calor y hay que llevar la reserva llena). Dos botellas de litro y medio de agua en un par de horas. Y como consecuencia, toda la mañana meando.

Después de comer, a la Feria del Corredor a recoger el dorsal.  


 Hemos quedado allí con Héctor (y Ana) que se apunta a esta aventura maratoniana. Para él es su tercer Maratón y el primero que haremos juntos (tras el intento fallido de hace unos años en Barcelona en el que no pude tomar la salida por culpa de mis gemelos).
 

Unas fotitos, una visita a los cuatro stands (poco interesantes) que hay, y de vuelta al centro de Zaragoza.

 

Todo empieza a tomar forma y tan sólo queda ir definiendo la estrategia para los que corremos y los puntos de encuentro para los que nos van a seguir al día siguiente por las calles de Zaragoza.

Héctor y yo tenemos claro que el objetivo es acabar por debajo de las 4 horas, así que nos marcamos la idea de salir a 5:30 min/km e ir viendo.

Ahora lo único que temo es que pueda levantarse algo de viento (el temido Cierzo) por que parece que lluvia no habrá y que el clima será muy favorable.

Así que con estas condiciones parece difícil que tengamos excusa si no lo hacemos bien.

Hemos comido tarde, así que posponemos la hora de la cena algo y nos separamos de Héctor y Ana que se van a por sus hidratos a un italiano cercano (descansa amigo que mañana hay batalla).

Tras la visita al Pilar (donde ya están preparando todo para el evento del día siguiente (Salida y Meta allí) nos guía Mario por callejuelas del centro donde continúo con la hidratación para el día siguiente... eso sí, ahora acompañado. Muy rica la Ambar.







Y continuamos con nuestros hidratos de carbono... en forma de "papas arrugas con mojo". Vamos, sin ningún tipo de preocupación ante la que se avecina. Charla en una terracita, cervecitas, chupitos, risas, grupo de "guasap", paseo, heladitos (yo este de hoy me lo salto que me está dando ya remordimiento de conciencia por estar pasando de todo)... que buen rato disfrutamos. A todo esto, Ismael se está haciendo mayor y Rosa toda una mujer (nos presenta hasta a su "chico"). Y Mario y Sofía como siempre. Unas joyas.
 
Y llego al Hotel y como los teléfonos de hoy en día tienen de todo, el mío me indica que he realizado hoy casi 18.000 pasos lo que supone casi 14,5kms de actividad. Tela marinera (pienso), esto mañana lo pago (y aparece en mi cabeza la palabra "calambres").

Preparo todo para no molestar al día siguiente (que empezamos a las 8:30h.. menudo madrugón.. menos mal que estoy a 5 minutos de la salida) y me meto en la cama. Me arden las piernas. Pero la paliza del sábado me sirve para caer fundido y dormir del tirón hasta las 7h de la mañana como si nada. Un lujo antes de correr un Maratón. Tan casado que ni los nervios ni el miedo me han quitado el sueño.

Son las 7h y me despierto por las ganas de "pi-pí". Paso por el baño y aprovecho para prepararme. Todo en orden.

7:30h bajo a desayunar y a continuación me uno a Héctor y Ana en la puerta de su Hotel para acercarnos juntos hasta la línea de salida. La mañana está fresquita. Parece que finalmente el Sol no atizará mucho. El viento de momento no aparece .

Nos despedimos de Ana y arrancamos a correr a las 8:30h. La Plaza del Pilar nos despide en este arranque.

Los primeros kilómetros van según lo pactado. Vamos cogiendo ritmo y calentando poco a poco. Llegamos al km 5 (ya nos hemos cruzado con Ana por alguna de las avenidas cercanas al Pilar) y primer avituallamiento. Todo en orden y a beber por si aparece el calor. Voy muy centrado en el tema del agua. Llevo 4 geles (km 20, 25, 30 y 35) y tengo la sensación de que en Madrid me pasó factura el no haber bebido lo suficiente y creo que me vinieron mucho peor de lo que yo me esperaba. Si no le metes bien de agua al tema te dejan seco.

Nos vamos alejando del centro de Zaragoza. Pasamos el globo de 4h. Hemos salido prácticamente atrás del todo. De nuevo ganas de mear. Me voy aguantando. A todo esto, se nos "arrima" un tío muy agradable que anda algo perdido buscando la liebre de 3h45´. Le digo que está algo más adelante y que nosotros vamos algo más rápido de lo esperado y que antes del km30 habremos pillado a ese grupillo. Con lo que decide quedarse con nosotros y se pone de charla con Héctor, que va sobradísimo en este arranque.

Llegamos al km 10 en 53:53. Un minutillo por debajo de lo esperado. Bueno, hay que hacer algún colchoncillo por si la segunda mitad (como es normal) sale algo más lenta. La idea inicial, pasar la primera Media Maratón pelín por debajo de 1h55 y la segunda pelín por encima (así acabaríamos en poco más de 3h50).

Llegamos a la zona del Parque Labordeta (el Parque Grande de toda la vida, nos dice nuestro "amigo" Jorge, que es como se llama el fichaje de este Maratón). Aprovecho para parar y hacer "pi-pí". Luego acelerón en una bajada interesante, para volver a juntarme con Héctor y Jorge.

Cae el km 15, la mañana sigue algo fresca y nosotros deambulamos por el parque de un lado para otro. Esto huele a relleno de kilómetros en zona que no moleste a la ciudad (tipo Casa de Campo en Madrid).

El perfil es muy llano aunque alguna cuestecilla hemos lidiado ya. Aparece un poco de viento y nos vamos protegiendo en un grupito que hemos formado de 8 o 10 corredores. Trazamos así un par de kilómetros y el grupo se va disgregando antes de la salida del parque.

Media Maratón... sorpresa... aparece Moni y las niñas por allí. Animos, avituallamiento, gel, y una sonrisa. Vamos muy bien y encima cuesta abajo. Así que supongo que la imagen que se queda Moni es de que todo va fenomenal (la realidad).

Paso por la Media Maratón: 1h52´56´´

 Tenemos colchón de 2 minutos para la segunda mitad y acabar en las 3h50 que anhelamos.

El ritmo va aumentando poco a poco. Seguimos los tres juntos. Yo veo muy fuertes a mis dos acompañantes. De repente, Jorge que nos dice que ésta es su primera experiencia maratoniana. Me quedo alucinado. El tío va super relajado charlando y parecía que controlaba de sobra el tema. Pues empieza a entrarle miedo por que nunca ha corrido más de 30 kilómetros nos dice.

Le doy algún ánimo y seguimos para delante.

Vamos para el barrio de Sofia y Mario. Por el km25 sé que andarán.
 
 

 
 
 
Efectivamente allí están todos (hasta Daniel, el chico de Rosa que también se ha apuntado a la mañana maratoniana).

Saludo, ánimos. Y a seguir.

He despachado el segundo gel y el ritmo (ayudados por el perfil algo favorable) ha aumentado. Damos unas vueltecillas por el barrio de nuestros colegas maños y volvemos hacia donde jugó Ismael ayer al futbol. De nuevo recibimos sus ánimos y nos disponemos a pasar al otro lado del Ebro para atacar lo más difícil.



 
 
 
 
 
Se acerca el km 30 y de aquí hasta el 35 es una zona fea, fea.

Según pasamos al otro lado del río en el km 29, vemos al fondo al grupo del 3h45. Decidimos ir a por ellos y protegernos del viento que empieza a soplarnos en contra. Héctor que aprieta y se nos va unos metros para acoplarse al grupo, al que llegamos nosotros algo más tarde.

De repente algo cambia en mi cabeza. Me doy cuenta que me tengo que ir frenando dentro de este grupo. Planteo a mis acompañantes la opción de tirar para delante e intentar acercarnos al 3h40. Héctor me quita la idea de la cabeza y me dice que nos quedemos ahí, que vamos bien. Y tanto que vamos bien. Si aguantamos con ese grupo cumplimos de sobra lo esperado.
 
Estamos tres o cuatro minutos en ese grupo. Me sigo frenando. Me encuentro fuerte. Veo el avituallamiento del km 30. Preparo el gel. Compruebo que todos se van dejando caer hacia la izquierda para coger agua, y al fondo veo que en la derecha también entregan agua. Así que me desmarco hacia allí y empiezo a beber el gel mientras tomo agua.

Cuando me quiero dar cuenta, estoy por delante del grupo que ha frenado bastante en el avituallamiento.

¿Por qué no intentarlo ?.

Estamos en el km 30 y me encuentro como si empezara a correr ahora. Esos minutillos acoplado al grupo me han dado cierta recuperación. Estoy fuerte. Pienso que llegar a este kilómetro  (2h38´40´´) y encontrarse así es una gran suerte. Así que me me hago un regalo por mi Maratón número 10…

“ A darle zapatilla hasta que me funda“ .

Hasta donde aguantes campeón.
 
Y menudo lujo me marqué. Ahora lo pienso y me tiemblan las piernas. En plan tiburón,  como si hubiera olido la sangre. Tengo el Maratón 10 al alcance y lo quiero hacer a lo grande. Voy con hambre, con rabia.

Cae el km 31 en 4:41 min..

De repente aparece Héctor detrás de mí preguntándome si tengo prisa. Que grande el tío. Llega con la respiración algo obligada, así que le digo que se ponga detrás de mí que voy fuerte y que aproveche la liebre.

Y el km 32 en 4:42 min… Y Héctor que sigue detrás a piñón.

Y me caliento más todavía. Y el 33 en 4:33 min .

Que siga la fiesta.. el km 34 en 4:35.

Voy desbocado. Pero la boca empieza a resecarse seriamente. Necesito agua. Voy pensando en tomarme otro gel en el avituallamiento del km 35 pero necesito beberme la botella entera. Nos cruzamos con Moni, las niñas y Ana. Les hago señales de que voy a tope y que lo tengo.
 

 
El kilómetro 35 el más rápido… 4:30 min.

Pero falla el avituallamiento. Se han quedado sin botellas de agua. Están repartiendo vasitos de plástico. Tremendo fallo a estas alturas por parte de la organización. Voy entre los 500 primeros y faltan otros 1.000 por pasar detrás de mía. ¿Y el agua en vasitos ya?. En cuanto acerco el vaso a la boca para beber me salpico la cara entera. Aprieto por los lados el vaso y hago una especie de embudo para que no se caiga el agua y al menos pueda beber algo sin pararme.

Lo consigo, pero he bebido muy poco. Decido no tomarme el último gel y aflojar algo. Héctor se ha descolgado uno metros en el avituallamiento.   

Sé que toca sufrir hasta el final. Pero miro el reloj y veo que en el km 35 he pasado en poco más de 3 horas y 2 minutos, con lo que si no pego una gran petada puedo bajar de 3h40 minutos.

Cruzo el Ebro de nuevo y comienza el Paseo de la Independencia. Prácticamente kilómetro y medio de ida (perfil algo favorable) y en el 39 vuelta para arriba para encarar el final en la calle Alfonso y la Pza. del Pilar.

De nuevo los ánimos de mis chicas que me hacen animarme. Tiro de corazón por que ya de fuerzas empiezo a ir justo, pero sin perder la sonrisa por que estoy disfrutando como un “cochino en el barro”.
 
Aunque tengo sensación de ir bastante lento, la realidad es que estoy alrededor de 4:55 min/km. Muy, pero que muy, aceptable para estas alturas de película.

Más adelante los ánimos de Mario, Sofía y los chicos. Y a por el km39. Voy con una sed de miedo y me empiezo a notar agotado. Pero no aflojo.
 
 


Justo en el km 39 hay que hacer un giro pronunciado y volver en sentido contrario al que íbamos. Me cuesta muchísimo girar. Voy con las piernas como palos, pero (sorprendentemente) no hay dolores de ningún tipo. Ni gemelos, ni Aquiles, ni nada de nada. Que maravilla.

Al girar veo que Héctor va pocos segundos detrás de mí. Está aguantando como un jabato. Tiene el 3h40 también a tiro. Y más adelante me cruzo también con Jorge (desde el avituallamiento del 30 no sabía de él). En realidad es él el que me grita para que le vea. “Jesús, máquina” me dice a la que nos cruzamos. Ahí va también muy cerquita del grupo de 3h45. Va a acabar su primer Maratón a lo grande.

Este kilómetro de vuelta por el Paseo de la Independencia se hace duro. Pero llego al último avituallamiento, para dar el último trago de agua e ir a por el premio de la entrada en meta.     

Giro a la izquierda y últimos ánimos de Mario, Sofía, Israel, Rosa y Daniel.

Ya lo tengo. Esto no se escapa.



Zona empedrada para dar emoción al km 41 y tener los tobillos en tensión. Muchísima gente animando. Y al fondo el km 42 y la Basílica del Pilar tras el arco de entrada a la plaza.

Ahora sí que sí, llega el momento de gloria. La plaza está hasta arriba de gente viendo la llegada a Meta y hay que hacer esos 195 metros finales entre un pasillo de gente que te grita y te lleva en volandas.
Veo a Laura, Sofi e Ismael esperándome para entrar conmigo en meta. Y me dan el mejor regalo que podían darme en esta llegada. Que felicidad ir con ellos esos últimos 150 metros. Les voy animando y vamos los cuatro con una sonrisa de oreja a oreja. Mi premio por acabar el Maratón número 10:
 
 
Tiempo final:  3h37´54´´
(a todo esto, menos mal que me estuvieron siguiendo por todo Zaragoza la familia, y Héctor me vio durante los 42.195 m, por que no aparezco en la clasificación oficial. Supongo que algún problema con el chip). Y la segunda mitad del Maratón prácticamente 8 minutos más rápida que la primera. Y como nota a resaltar, un diez mil (del km 30 al 40) por debajo de 48 minutos. Vaya homenaje me di.
 Por cierto, tercer Maratón para Héctor (el "doble" de Chema Martínez, como le llamó Jorge) y por debajo de 3h39´.
 


Como siempre, gracias a mis chicas por acompañarme en este Maratón de Zaragoza. Mi Maratón número 10. Y es que el 10 no podía fallar...








 





3 comentarios:

  1. Según estoy leyéndote, me acuerdo de tu preparación previa este verano, y entiendo por qué el éxito es para aquellos que son constantes y trabajadores con sus objetivos . Enhorabuena de nuevo por la décima, un gustazo compartir contigo estos momentos, los buenos y los no tan buenos ! TQ

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  2. Genial esa carrera, acabando fuerte. 10 maratones no está al alcance de cualquiera

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  3. Jesús te has marcado una gran carrera, controlando en todo momento.

    Mas que la décima Maratón es una Maratón de 10!!!

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